Hoy hace un año que se fue. Por supuesto, me avisó mamá, porque soy un desastre para las fechas, no sólo porque no las recuerde, sino porque apenas me entero en que día vivo.Hace unos pocos años, 3 o 4, fuimos con Magoo para Año Nuevo a Azul y estaban mamá y papá. Mirta había estado para navidad, y nos comento que habían brindado a las 10 de la noche, porque la abuela ya andaba cansada como para aguantar hasta las 12.
No nos hicimos muchas espectativas, y cenamos relativamente temprano. Nina estuvo la mayor parte del tiempo callada, como era costumbre.
En algún momento mientras levantabamos la mesa, algo pasó. No me pregunten qué. Pero Adelina se largo a hablar y no paró. Nos contó del almacén y de algun cliente que se iba sin pagar. De algunas historias de quinielas non sanctas, del barrio y de los vecinos...daba para un libro.
De lo que me acuerdo, comparto esta anécdota que algunos tal vez conocerán, y otros no:
Nina estaba en el almacen, y el abuelo creo que había ido a llevar algun pedido, o algo así (corrijanme si me equivoco). De repente el almacen se llenó con un grupo de gitanas, con intenciones claras. Cuando una de ellas se metió detras del mostrador, la abuela se dió cuenta de que tenía que hacer algo, o le iban a robar sin remedio.
Así que agarró la enorme cuchilla que usaba para cortar el queso de rallar (se acuerdan?) que tenía a la mano, y las amenazó. De las cuatro que había, eligió a una que estaba embarazada, porque sabía que esa no se iba a arriesgar. Y así salió cuchillo en mano hasta que todas (ella y las gitanas) estuvieron en la calle.
Y siguió contando historias, y brindamos por el nuevo año mas allá de las 12, y pasamos un rato mas, a medias sorprendidos y a medias embobados por tantas historias y tantas palabras de la boca de Nina, que casi nunca se abría.
Esta anécdota no habla de una abuelita tierna, dulce y cariñosa. La abuela nos amaba a todos, y era cálida, y nos esperaba con torta de manzana, pero definitivamente no creo que fuera ninguna de esas cosas. Nina era una mujer fuerte, que creció en un mundo duro pero simple. Nunca habló de más, así que cuando hablaba, era escuchada. Nunca se quejó de nada, al menos no puedo recordar que lo hiciera. Parecía saber que quejarse no servía para nada y no valía la pena desperdiciar tiempo y palabras en hacerlo. Y eso que sabía putear :) Pero principalmente creo que sabía vivir, así que si se murió, fue porque era hora de tener nuevas aventuras.
Siguiendo el ejemplo de Vilma, tomo prestado un poema que parece escrito para Nina.
Mi camino Ya no importa que se achique Es por eso que camino Así voy muy lentamente, (Laura Gutiérrez de Mileta)
esta piel vieja y morena,
que los huesos ablandados
lancen quejas lastimeras
y la sandre, tibia, espesa
sea hoy mansa y sea poca
y la carne ahhh… la carne
dura, fofa, en lugares que no quiero.
descansando, sin apuro
ya mi risa no es facial
es de dentro para afuera
y mis pies encallecidos
los siento como de niña
y mis cabellos reflejan
un aura insospechada.
caminando mi camino
el último que me queda
de tantos ya recorridos
es el mejor elegido
mi elección… de libertad.
Daniela
1 comentario:
Más que un cachito así; heredaste una buena porción de su fuerza interior y de su personalidad tan especial.
La poesía que elegiste es increíble, me encantó. Te mando un besote, primi!
Che, y los primos que nos faltan? Anone tan?
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